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*** SALVADO POR EL COVID !!!
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En el siglo 17 Europa era el centro del mundo, los grandes castillos y las familias reales eran muy usuales. Sin embargo por más recursos que tuvieran, no existían los avances tecnológicos que tenemos hoy. Los señores de alta sociedad podían darse el lujo de tomar wiskey en tazas de metal, lo que JAMÁS sospechaban era que se estaban envenenando, pues el wiskey más un componente de óxido del metal, causaba -EN ALGUNOS CASOS- un episodio de desmayo y cese de las funciones básicas del cuerpo (signos vitales).
Vean ustedes que interesante:
A estos señores que creían muertos, los metían en su ataúd y los enterraban de acuerdo a sus costumbres (las mismas que hoy en día), pero los panteoneros aseguraban que escuchaban ruidos como quejidos en la madrugada, entonces un «juez» ordenó desenterrar algunos entierros recientes y notaron que el ataúd por dentro tenía rasgaduras.
Claro, ahora si el muertico estaba muertico, pero no fue el tarro de lata el que lo mató, fue que lo enterraron vivo….
Empezaron entonces unas prácticas privadas (e ilegales) de que cuando el jefe de familia moría en la casa, no lo enterraban ni lo reportaban a las autoridades, sino que lo dejaban ahí acostado en una cama, mesa o sillón de la casa por un par de días antes de reportar el fallecimiento para ver si realmente estaba muerto o si estaba en ese trance raro (recuerden que no habían máquinas para probar signos vitales). De esta práctica, nació lo que conocemos hoy como velatorios o (la vela).
INTERESANTE VERDAD ??
Ahora vea, resulta que a las 6 horas de muerto empieza el «rigor mortis» que es el proceso de descomposición del cadáver.
Se pueden imaginar dos o tres días con un cadáver REALMENTE muerto en la sala de la casa y la gente no lo quiere enterrar con la esperanza de que «despierte» ?.
Bueno, eso estaba causando una emergencia sanitaria que ameritó la intervención de las autoridades, y prohibieron esa práctica de velar al muertico. Pero se les ocurrió la brillante idea de hacerle un huequito a la tapa del ataúd y le ponían un mecatico que activaba una campanita, entonces, -si digamos-, al par de días de enterrado, el muertico revivía, pues solo sonaba la campanita y el panteonero lo salvaba….
De ahí viene la expresión «SALVADO POR LA CAMPANA».
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Pongámoslo en perspectiva:
El Señor es el PAC.
El wiskey en jarra de lata es el veneno que nos mete.
El COVID es la campana…
ES DECIR:
El PAC lleva 6 años envenenándonos, y cuando ya estaba todo mundo a punto de darse cuenta el origen del mal, llegó el COVID y le salvó la vida al PAC !!!!!
Fuente: Patricio Villeda

