Hoy se cumplio la meta del estado: ver a la gente de rodillas y suplicandole por ayuda

Un video muy fuerte que ha estado circulando de un ciudadano, como usted y como yo que muy posiblemente ya todos lo han visto, solo expresa lo que muchos costarricenses sentimos ante la arbitrariedad del gobierno, y es IMPOTENCIA. Es muy fácil decir quédese en su casa desde la comodidad del salario y una economía personal satisfactoria.

Alegar que los oficiales están cumpliendo con su trabajo y que el señor no debía circular por la restricción es un pensamiento absolutamente correcto, pero debemos pensar que la humanidad y la empatía se han ido perdiendo en un momento histórico de gran incertidumbre, de gran necesidad donde por encima de todo llevarle alimentos a la familia es lo único que se piensa, imposible creer otra cosa cuando observé a ese padre ahí de rodillas suplicando, porque no importa el resto del mundo, mi familia está primero.

Es verdad, los únicos culpables de todo lo que sucede es Carlos Alvarado y su grupo élite del manejo heroico. Pero y cual manejo heroico? Si han tenido 4 meses para contrarrestar la pandemia y su plan se basa solo en improvisaciones, no hay esperanzas de salir de esta situación, porque a los más inteligentes no se les ocurre nada más creativo que arruinar el país y solo actúan como líderes novatos del tercer mundo.

Debemos pensar, que ayer fue ese padre de familia, pero mañana podríamos ser nosotros los que estemos de rodillas suplicando por atención médica, por alimentos, por un techo…

Estamos totalmente de acuerdo, el oficial hacía su trabajo, pero y si hubiera hecho lo contrario, es probable que hoy lo estuviéramos criticando por blandito en su actuar…

En todo esto solo existe un culpable y es el gobierno, nadie más, la improvisación nos tiene en completa derrota como país y en la peor situación económica y social jamás vista.

Cuando nuestras rodillas sangren entenderemos que debimos ponernos en pie y firmes hace ya mucho tiempo.

#DespiertaCostaRica
#Nomássúplicas

Fuente: Catalina Vargas Hicken

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