Ya esto sí es el colmo. Lo que le pasó al padre Guillermo de la Parroquia La Inmaculada, en el centro de Heredia, ya es persecución religiosa disfrazada con la pandemia.
El PAC nos está llevando a la irracionalidad, no sólo en lo económico y en lo social, sino también en lo religioso, que es de lo más sagrado para los costarricenses.
Más que silenciando al pueblo, los están confinando y amedrentando al estilo de dictaduras totalitaristas.




¡BASTA YA!


Este gobierno que pusieron algunos católicos engañados por «defender la Negrita» , debe replantear sus acciones.
Debemos plantearnos por quien debemos votar la próxima vez.
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