(Gravísimos atropellos del PANI en Nicoya, Guanacaste y en Pococí, Limón)
Una mamá de Nicoya teme por el futuro de los gemelos que lleva en el vientre. En el PANI ya la amenazaron. Le dijeron que le quitarán los bebés en el hospital.
No sería la primera vez. Ya conozco muchos casos. Y en todos he encontrado atropellos.
Lleva la razón esta mujer nicoyana de tener miedo: ya en el PANI la han atropellado antes. Y muy feo. Hicieron, en su caso, algo inaudito: llegaron a huzmear en su casa, se llevaron toda la ropa y las medicinas de uno de sus hijos, quien es epiléptico, pero, no se llevaron al muchacho. No pudieron. El muchacho tiene 17 años y se refugió en la casa de un amigo. Entonces, ¡los del PANI dejaron al muchacho epiléptico sin sus medicamentos! Es un relajo. ¿Para qué se llevaron la ropa y los medicamentos del muchacho si él no se fue con ellos?
Tiene razón la mamá nicoyana. En el PANI se desesperan por quitar bebés y chiquitos pequeñitos. ¿Será que los venden?
Dice la abogada Jocelyn Soto Dalolio esta frase lapidaria: «en el PANI son felices presentando declaraciones de abandono».
Lo dijo Álvaro Paniagua, director de Niñez y Adolescencia de la Defensoría de los Habitantes: «en el PANI coordinan con redes que venden niños». (Después se quitó el tiro, se asustó por lo que dijo, pero ya había una minuta firmada por todos los testigos).
El director de Niñez y Adolescencia de la Defensoría de los Habitantes, Álvaro Paniagua, también dijo otra frase importante: «Costa Rica es un país quita chiquitos». Y por el contexto en el que lo dijo, debe explicarse así: Costa Rica es un país quita chiquitos por culpa del PANI.
Álvaro Paniagua es sociólogo, tiene una maestría en Derechos Humanos y toda la vida de trabajar en la Defensoría de los Habitantes. El carajo sabe lo que dice. Por algo es director de Niñez y Adolescencia de la Defensoría de los Habitantes. Todo lo resume en dos frases clarísimas. «El PANI coordina con redes dedicadas a la venta de niños» y «Costa Rica es un país quita chiquitos».
Esta muchacha nicoyana tiene instinto de madre: sabe que los hijos que tienen ocho meses de crecer en su vientre hacen que haya gente en el PANI que se están frotando las manos para quitárselos.
En el caso de mi amigo Chabeto, de Cariari de Pococí, él y su esposa ni siquiera conocieron a su bebé. Se las quitaron en el hospital. Cuando la esposa de Chabeto despertó (tuvo la bebé por cesárea), ya la bebé no estaba con ella. Fue hace cinco años. Chabeto y la esposa nunca, nunca, nunca han visto a su hija.
Chabeto es el único papá de esta lucha en la que estamos que me llama todos los días.
Me llama todos los días para preguntarme por su hija de cinco años de edad, a quien ni siquiera conoce. El PANI se la arrebató en el hospital. Yo no hallo ni qué decirle a mi amigo Chabeto. El PANI desapareció a la bebé.
Lo del PANI da miedo, da pena, da pavor, da vergüenza…
El PANI ensucia el nombre de Costa Rica.
El PANI genera terror.
PANI es el diminutivo de pánico.
Dr. Camilo Rodríguez Chaverri, periodista

