Ah, Costa Rica, el país donde la justicia parece más un guion de telenovela que un sistema imparcial. Marta Esquivel, ciudadana expuesta a la humillación pública como si fuera el mayor criminal del siglo, es solo la última víctima de un Ministerio Público que decidió hacer su debut estelar en el circo mediático. Porque claro, ¿qué mejor forma de «hacer justicia» que convertir un simple trámite administrativo en un show nacional?.
La pregunta obvia y lógica es: ¿era realmente necesario todo este despliegue? Esposarla, exhibirla en una perrera, mantenerla 32 horas en celdas judiciales, todo para llevarla a una audiencia donde solo se pidió su separación temporal del cargo.
Claro, es de suponer que Marta Esquivel iba a escaparse al estilo de una película de acción si no la esposaban… ¡ridículo! A veces parece que se está persiguiendo a una mafiosa internacional, y no a una funcionaria que podría haber llegado tranquilamente a la audiencia por su cuenta. ¿Dónde estaba el sentido común de la Fiscalía?.
Pero no, la fiscalía decidió que la justicia no era suficiente, había que agregarle un toque de espectáculo. Es como si hubieran dicho: «¡Vamos a darle al público algo de qué hablar!» Y vaya que lo lograron.
Sin embargo, el truco está en que, según ellos mismos, ni siquiera tenían pruebas suficientes para justificar una prisión preventiva, ni siquiera una separación permanente del cargo. Entonces, ¿para qué tanto alboroto? La respuesta es clara: la politización de la justicia.
Resulta bastante conveniente que, mientras Ofelia sigue campante burlándose del sistema judicial, Marta Esquivel fue llevada ante el juez como un trofeo de la Fiscalía.
La diferencia es abismal, ¿verdad? Uno puede pasearse tranquilamente con la justicia a sus espaldas, mientras que el otro es exhibido como parte de un espectáculo mediático que claramente busca fines políticos.
En resumen, la Fiscalía no solo exageró al usar la violencia legal, sino que además se dejó llevar por la presión mediática. Si no fuera por el ruido de los medios y el escándalo que se generó, este caso probablemente habría sido un trámite administrativo más. Pero claro, el circo vende, y la Fiscalía estaba más que dispuesta a vender entradas.
Entonces, ¿se ha politizado la justicia en Costa Rica? A estas alturas, parece más que obvio. Si los casos de mayor relevancia se deciden no en los tribunales, sino en los titulares de los noticieros, estamos ante una crisis. Y no de justicia, sino de espectáculo político.
POR ANIBAL NEWMAN
Tomado de ACR-Noticias Costa Rica

